Todo empezó en 1998, cuando Sara se preparaba para salir de casa, intentando que sus pantalones satén color crema, que marcan todo, le quedasen imponentes, se puso una media debajo y para que nada le delatase, le cortó el pie a sus medias para poder llevar sandalias. A mitad de la noche, la media empezó a enrollarse por donde la había cortado y la cinturilla se le clavaba. Pensó que esto sería un problema muy común entre las mujeres y vio una oportunidad de crear algo nuevo.
“Mi objetivo era que todo el mundo comprobase que con Spanx® te podías poner unos pantalones ajustados color crema que te hicieran buen tipo, mientras no se notaba nada de lo que llevabas debajo” dice Sara.
Y así nació el primer Footless body shaping®.
Con una inversión inicial de 5.000 dólares, en ese momento todos los ahorros de los que disponía, comenzó a dar los primeros pasos en un negocio cuyo éxito ella aún no se imaginaba, SPANX®.
¿Por qué el nombre de SPANX®?
Ella se dió cuenta, que dos de las marcas más reconocidas mundialmente, Kodak y Coca-Cola, llevan en su nombre el predominio del sonido “K”.
Es un secreto a voces que el sonido “K” hace reir a la gente, y para que le diera suerte quiso usar este sonido en su marca SPANKS, inmediatamente supo que era perfecto. Pero en el último momento, cambió la “KS” por una “X”.
SPANX es atrevido, divertido y pegadizo. Plus it´s all about making women´s butts look better, so why not?
De la nada a la portada de Forbes®.
A sus 41 años, Sara Blakely ha entrado a formar parte de este exclusivo grupo, siendo la mujer más joven y millonaria por méritos propios.
Una idea clave en su trayectoria fue enviar al estilista de Oprah Winfrey diversos modelos de Spanx®. Cuando la conocida presentadora confesó en su programa, en el año 2000, que su prenda favorita era una faja Spanx®, la popularidad de su empresa se disparó.
Despúes vendrían celebrities como Gwyneth Paltrow, Jessica Alba, Kim Kardashian… que confiesan que no pueden pisar una alfombra roja sin llevar un Spanx®.
También ayudo a este crecimiento el fichaje que hizo con Laura Ann Goldman procedente de Coca-Cola® Company a la que puso al mando, al ver que la situación le venía grande.
“Teniamos que gastar el dinero en cosas que hiciesen dinero y la publicidad era prescindible, preferimos usar más el boca a boca” dice Goldman. Leer el artículo de Forbes de ¿Cómo llegar a ser billonaria sin publicidad?
A día de hoy, Spanx® fabrica en 15 países distintos, vende en cerca de 40, publica cada año nueve catálogos que reciben cerca de seis millones de clientes, ofrece 200 modelos distintos, desde fajas a medias para mujeres embarazadas.
Spanx, al igual que Bimbo®, Kleenex®, Rimmel®, donuts® han conseguido que ya hablemos de esos productos con el nombre de la marca. No decimos me echo mascara de pestañas sino rimmel, quiero un sandwich de pan de molde sino de pan bimbo.
Ya no decimos faja ahora decimos Quiero un Spanx®.